En nuestros pueblos pesqueros no pueden faltar las coloridas barcas de pesca, ya sea en los puertos como en la playa de Sardina, en el norte de la isla pasando por las Canteras, varadas sobre la arena de la playa o amarradas como en el Puerto de San Cristóbal.
Desde su cuarto de pertrechos, Juan Francisco Saavedra Socorro ¨el del cabildo ,̈ nos cuenta cómo era la pesca artesanal en la isla de Gran Canaria. Personaje carismático donde los haya, que divulga su conocimiento a todos aquellos que quieran ver y saber sobre las artes de pesca.
Si nos remontamos hace unos años, ¿cómo era un día de pesca?
Era un trajín laboral y comercial. Cada día antes de salir el sol, la actividad comienza con la llegada de las barcas al puerto con sus preciadas capturas. Una vez desembarcadas, limpiaban el pescado y lo ofrecían a determinados compradores. Asimismo, se acordaban en las calles los precios de los peces y eran colocados en diferentes puestos de ventas.
¿Quién le enseñó el arte de la pesca?
Nos cuenta de primera mano que la pesca es un legado que se transmite de padres a hijos, lo que permite a las nuevas generaciones aprender y posteriormente a algunos dedicarse a esta actividad. ¨Los viejos saben por lo que saben¨. Aunque en mi caso particular, mis hijos optaron por otras actividades.
Esta condición de vida se ha mantenido de generación en generación, cada una matizada por los constantes avances de la tecnología y por la incorporación de otros elementos más sofisticados en sus embarcaciones.
¿Cuáles eran las artes de pesca artesanal que usaba?
Las técnicas que nosotros usábamos eran: el chinchorro y el trasmallo, ambas artes utilizan redes, el palangre arte que utiliza el anzuelo y que van colocados cada cincuenta centímetros, para que el pescado pique. Además, como se aprecia en la imagen, se utilizaban las nasas, por su fácil manejo de uso y gran resistencia a temporales.
En esta zona y en esta época, es el chinchorro el arte que más se usaba. Se trata de una técnica no selectiva y perjudicial para la biodiversidad marina, por lo que ha dejado de usarse.
¿Cómo se echaba el chinchorro?
Había que salir con el barco y se tiraba un cabo para la orilla con una cala, entonces íbamos largando y se echaba el chinchorro abierto y después otra cala, que eran las dos bandas que había -nos explica Paco-. Se trata de una red de unos 3 metros de altura que empleaban dejando en tierra los dos extremos, de los cuales se tiran posteriormente para arrastrar el arte. El chinchorro está formado por: la cala ‘cuerda’, los cabos ‘extremos’ y el copo ‘bolsa’. Estos nombres pueden variar dependiendo de la zona en la que nos encontremos.
Normalmente, en los barcos íbamos cinco hombres dos a cada remo y uno para largar el chinchorro. Y otros cuantos esperaban en tierra, así una vez que el barco llegaba a tierra, los pescadores cruzaban la red en su torso y empezaban a jalar el chinchorro con los estrobos. Se recogían todo tipo de especies porque la red arrastra de todo, jureles, sardinas, chicharros, cabrillas,...todo era apto para el consumo, excepto el pescado corto que se devuelve al mar.
En la imagen, se puede observar una pequeña muestra del chinchorro más pequeño que tiene en su cuarto de pertrechos y que está hoy en día en desuso.
¿Y el palangre?
Esta técnica se usaba para la captura de peces de gran tamaño (samas roqueras, meros, medregales y merluzas) la peculiaridad es que requiere que las aguas estén tranquilas. Normalmente este arte se empleaba de noche y cerca de tierra, para capturar sobre todo bocinegro. Todo dependerá, en gran medida, de la profundidad del lugar y del tipo de fondo.
¿Cuántas personas llegaste a tener a tu cargo en tus barcos?
Más o menos trabajan, entre ocho, diez o doce personas.
El uso de las embarcaciones, ¿cómo funcionan?
Las embarcaciones que utilizaban eran de fibra o de madera de eslora. Se trataba de una flota que servía para todo y escasamente equipada.
Eran embarcaciones pequeñas, la gran mayoría sin cubierta. Se propulsaban a vela y a remo y en la actualidad con motores fueraborda.
¿Qué recuerda de aquellos años?
- Recuerdo que en verano solíamos ir a Gáldar a pescar vieja, porque la brisa hace menos daño en esa zona de la isla que en la capital, por aquel entonces usábamos el trasmallo. Todo lo recolectado lo empleamos para la venta en esta zona, ¡pasábamos tres meses comiendo potaje! Y no nos podemos olvidar de la zafra, es el periodo de pesca que dura entre los meses de noviembre y abril, más o menos.
- Para conseguir la mejor pesca, es importante conocer el estado de la marea, las fases de las lunas, las corrientes marinas,el viento,... antes de disponerse a faenar, porque nos brinda información valiosa para que la jornada de pesca sea fructífera.
- Recuerdo ir de madrugada a calar un lance, que se alargaba varias horas y cuando amanecía se sacaba el chinchorro y se recogían muchas especies: salmones, brecas, jureles, de todo.
- El chinchorro forma parte del conjunto de técnicas de pesca tradicional de la isla de Gran Canaria, y no me gustaría que se olvidara, por eso, y desde su cuarto de pertrechos, en cuanto tengo oportunidad cuento mi sabiduría de décadas en el oficio del mar.
- Un aspecto muy positivo del uso de las nasas es que los peces llegan vivos a bordo, lo que nos permitía devolver al agua las piezas más pequeñas y además asegurar la calidad al conservar sus propiedades.
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