En la Isla de Gran Canaria, existen diferentes formas de procesar y obtener el café, que posteriormente podremos consumir y saborear.
Nos encontramos entre riscos y bancales al aire libre en pleno Valle de Agaete. En efecto, el interesante proceso del buen café forjado y perfeccionado generación tras generación, sigue su curso en este paraje de ensueño.
Hoy vamos a conocer con la ayuda de Cristo, hijo de Mercedes Lugo García, tercera generación de una familia cuya historia está vinculada a los mares del recuerdo de la emigración a Cuba, una de las formas más tradicionales de procesar y obtener el café que se mantienen en la isla. Nos cuentan que es un proceso muy tedioso, pues requiere de un tiempo largo y de un cuidado minucioso sobre todo en la recogida.
La finca está ubicada en terrenos volcánicos, en el Valle de
Agaete, donde el cultivo de esta planta no debería darse, ya que necesita
climas cálidos y húmedos.
Sin embargo, de forma artesana y dada su proximidad a
Tamadaba, se aprovecha el agua del naciente que es traída desde el Hornillo a
través de una tubería que abarca los 4 Km de distancia. Esta finca, conserva el
sistema de regadío tradicional y los cafetales crecen a la sombra de los
aguacateros, papayas, naranjas y otros árboles frutales.
También contamos con otros tipos de regadíos, más sofisticados,
que se utilizan en las fincas de alrededor.
¿Qué variedad cultivan?
El café que se produce y el que se cultiva, mayoritariamente, es el de la
especie arábica variedad ¨typica¨, una de las más antiguas originaria de
Etiopía. Aún hay dudas de su procedencia exacta, son plantas que llegaron a la
isla desde los confines del mundo.
Intentemos
explicar las fases de este proceso de una manera sencilla.
Los granos de café provienen del interior de un fruto,
concretamente de una cereza del cafeto, que es similar a una pequeña cereza. En
un principio el color del grano es verde, hasta su maduración y con el paso del
tiempo, ellas solas van saliendo y en la medida en la que van madurando se
vuelven de color rojo-cereza o amarillo, en algunos casos.
Desde que nace el embrión hasta la etapa adulta, pueden transcurrir alrededor de tres años. Además, no todas las semillas maduran a la misma vez, por lo que se tienen que realizar varias recolecciones. Los granos de la planta que se vuelven de color cereza se van retirando uno a uno y a mano, con el objetivo de no estropear las hojas y obtener de este modo las máximas garantías de calidad del fruto.
Los granos morados y negros no se recolectan. La fecha para su cosecha comienza en la primavera siguiente.
Una vez recolectadas las cerezas maduras, las rojas, se
continúa con los procesos de post secado. En este momento tenemos diferentes
formas de actuar. La manera tradicional consiste en llevar a la azotea las cerezas
recolectadas y comenzar a expandirlas a lo largo de la misma y para que ellas
solas se vayan bronceando al sol. El trabajo de la familia es cerciorarse de
que todas cerezas estén bien secas, y para ello deberán removerlas cada poco, hasta
que el café vaya cogiendo tonos oscuros y chocolate bordeando al negro, como se
aprecia en la imagen.
La otra forma será, secarlo en las denominadas camas
africanas, se trata de esteras alzadas que se puede apreciar en la imagen.
El siguiente paso, será conseguir que las cerezas se abran
para sacar las semillas o granos, retirando la pulpa que las protege, mediante
un proceso en seco para obtener el grano limpio, al que se llama café pergamino.
Los granos morados y negros no se recolectan. La fecha para
su cosecha comienza en la primavera siguiente.
Una vez recolectadas las cerezas maduras, las rojas, se
continúa con los procesos de post secado. En este momento tenemos diferentes
formas de actuar. La manera tradicional consiste en llevar a la azotea las cerezas
recolectadas y comenzar a expandirlas a lo largo de la misma y para que ellas
solas se vayan bronceando al sol. El trabajo de la familia es cerciorarse de
que todas cerezas estén bien secas, y para ello deberán removerlas cada poco, hasta
que el café vaya cogiendo tonos oscuros y chocolate bordeando al negro, como se
aprecia en la imagen.
La otra forma será, secarlo en las denominadas camas
africanas, se trata de esteras alzadas que se puede apreciar en la imagen.
El siguiente paso, será conseguir que las cerezas se abran
para sacar las semillas o granos, retirando la pulpa que las protege, mediante
un proceso en seco para obtener el grano limpio, al que se llama café pergamino.
Los granos morados y negros no se recolectan. La fecha para
su cosecha comienza en la primavera siguiente.
Una vez recolectadas las cerezas maduras, las rojas, se
continúa con los procesos de post secado. En este momento tenemos diferentes
formas de actuar. La manera tradicional consiste en llevar a la azotea las cerezas
recolectadas y comenzar a expandirlas a lo largo de la misma y para que ellas
solas se vayan bronceando al sol. El trabajo de la familia es cerciorarse de
que todas cerezas estén bien secas, y para ello deberán removerlas cada poco, hasta
que el café vaya cogiendo tonos oscuros y chocolate bordeando al negro, como se
aprecia en la imagen.
La otra forma será, secarlo en las denominadas camas
africanas, se trata de esteras alzadas que se puede apreciar en la imagen.
El siguiente paso, será conseguir que las cerezas se abran
para sacar las semillas o granos, retirando la pulpa que las protege, mediante
un proceso en seco para obtener el grano limpio, al que se llama café pergamino.
En esta labor también colaboran los pájaros palmeros de la
zona, son los encargados de retirar los bichillitos del café y las larvas.
Después se procede a retirar el pergarmino cáscara protectora
del grano, con el fin de dejarlo totalmente limpio y listo para su tostado. Llegados
a este punto, en familia y sobre un mantel de colores vivos, el grano es
repasado uno a uno, para asegurarse que está totalmente limpio.
Por último, el tueste lo realizan en un molino donde el grano
es sometido a altas temperaturas en un horno que alcanza los 200ºC aumentando
en un 80% su tamaño y perdiendo un 20% de su peso, lo que provoca una disminución
de la cafeína, y que adquiera su color característico.
Solo quedaría realizar el envasado al vacío con unas válvulas
que permitan que el café respire. Llegado este momento, nos queda disfrutar de
una sensación única para los sentidos.
Como resultado, se obtiene un café de una calidad exquisita
muy aromático, y podríamos decir que nos encontramos ante un café realmente
gourmet.
Los cafetales de Agaete son un atractivo para los amantes del
café y un reclamo más para los visitantes de la isla, además se puede disfrutar
de los espectaculares roques que se yerguen a izquierda y la derecha, a la vez
que disfrutar de la naturaleza y la tranquilidad de la zona. Es una forma
diferente de adentrarse en el turismo activo y descubrir el archipiélago desde
otro punto de vista.
No dejes de pasar la oportunidad de visitar los cafetales,
adquiriendo tu actividad en Visit Gran Canaria Ticket.
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